Smokin’ Aces

Esta es la forma de hacer una buena película del tipo más antiguo que existe, mafiosos, tiros y dinero.
Smokin’ Aces empieza llamando la atención por la cantidad de artistas de nombre pesado que aparecen en ella, como Ben Affleck, Andy Garcia, Ray Liotta o Ryan Reynolds, junto con estrenos, como el de Alicia Keys. Esto hace que la película vaya ganando puntos para sentarse en la butaca a verla, ya que con semejante cartel me recuerda a Ocean´s Eleven y Twelve, y estos son buenos recuerdos.
El estilo de la película es “gamberro”, muy informal, desde la misma presentación de los protagonistas al principio, pasando por la música, ambientación y lenguaje. En este aspecto se me parece mucho a Snatch, cerdos y diamantes, una de esas obras maestras del cine que no hay que perderse, que tiene ese toque elegante y salvaje a la vez a la hora de hacer las tomas desde ángulos bastante arriesgados.
El guión es curioso, un mafioso al que le ponen precio a su cabeza (un millón de dólares) que se encuentra confinado en una lujosa habitación de hotel, y a por el que van todos los asesinos más locos y despiadados del mundo. El FBI debe protegerlo, y no se lo ponen nada fácil.
Tiene un final que sorprende, del que no contaré nada, muchas risas, sobre todo con los 3 neonazis que están como una verdadera cabra y el niño karateka, y acción de la buena, componen una película muy redonda a mi parecer.
Consigue despuntar y desmarcarse de las típicas películas de acción policiacas ofreciendo cine del bueno del que se debe de ver más.