Como circular por las rotondas y no morir en el intento
Bien, según la sabia Wikipedia la definición de rotonda es:
“La rotonda o glorieta es una construcción vial diseñada para facilitar los cruces de caminos y eliminar el peligro de accidentes.
Consiste en una carretera circular alrededor de las vías a interconectar y en donde se aplican dos sencillas reglas:
- El sentido de giro por la rotonda o vía circular es antihorario.
- Tiene la prioridad los vehículos que ya están situados en la rotonda, es decir, la prioridad es a la izquierda, al contrario que en los cruces normales.
¿Parece fácil verdad?, nada más lejos de la realidad. Hay veces que no sólo parece no facilitar el cruce de caminos como bien dice, sino que los empeora más si cabe. En ocasiones es un caos, una auténtica aglomeración de coches sin orden ni sentido dónde pasa primero el que más empeño le ponga.
Es curioso como enseñan en la autoescuela a circular por estas maravillas de la carretera, siempre, pero siempre, pegadito a la parte exterior de la rotonda, vayas para dónde vayas. Y claro, esto conlleva lo que todos sabemos, que cuando se tiene el carné y se circula así, te llevas la piña la primera vez que lo haces. ¿Que por qué? Muy sencillo verás. Entras en tu rotonda por el carril derecho, vas despacito, vas bordeando la rotonda y el vacileta de turno, que va más rápido que tú, se ha metido por el carril izquierdo y ojo, quiere salir por la salida anterior a la tuya.
Obviamente dos coches no pueden ocupar el mismo espacio, así que como el se cruza delante tuya, y casi ni te ha visto venir, la piñata es inminente.
Bien, ¿y cómo se soluciona esto? Pues yo he optado por la solución fácil. A la hora de entrar en la rotonda lo hago sólo, más sólo que la una. Si un coche viene más rápido antes de llegar, lo dejo pasar, si va muy lento, entro yo antes. El truco es que no haya más de un coche parejo en la rotonda, sino todo puede pasar.
Hay otra variedad que adopta mucha gente, que es la de los “picaillos” a los que les pesa el pié del acelerador, y es la de no darle tiempo a frenar, comérsela y saltarla por encima. Hay de todo oiga.