Pedro Moreno

Documentando mi visita al planeta tierra desde 1979

War of the Worlds

Después del bombardeo de trailers, reportajes en prensa y televisión, reviews e historia, La Guerra de los Mundos se estrena hoy en cines.

Creo que es de esas peliculas que uno se siente obligado a ir a ver, de la unión de Steven Spielberg y Tom Cruise no puede salir nada malo, si encima son tu director y uno de tus actores favoritos, la cosa cobra mucha más importancia; si además es tu género preferido de cine, la cosa llega a límites indómitos. Si además, hoy es tu Santo, la cosa se convierte en un día perfecto, redondo, inigualable.

Tras Star Wars III, Batman, … y ahora War of the Worlds, llevamos una racha de peliculas que pasan automaticamente a ser obras maestras, poniendose en elevadas posiciones en nuestro ranking particular, peliculas que te hacen pensar durante dias, comentarla con todo ser conocido, y peliculas que en definitiva, te alegran la semana.

Yo la veré hoy, como digo dia de mi Santo, y es mi regalo particular, no puede haber otro mejor. Un excelente espectáculo visual y emocional, una maravilla tecnológica, un atisvo de emoción en la monotonía

Me doy el lujo de tomar la misma cita que mi hermana en su blog de un fragmento de la novela escrita por H.G. Wells, y de paso cierro este post.

“Nadie hubiera creído, en los últimos años del siglo XIX, que a nuestro mundo lo observaban minuciosamente inteligencias mayores que las del hombre, aunque mortales como él; que, mientras los hombres se ocupaban de sus diversos asuntos, alguien los vigilaba y los estudiaba, quizá tan detalladamente como un hombre con un microscopio podría vigilar a las pequeñas criaturas que medran y proliferan en una gota de agua. Con infinita complacencia, los hombres fueron de un lado a otro por el planeta ocupándose de sus pequeños asuntos, seguros de su dominio sobre la materia. Tal vez los microbios que vemos al microscopio hacen lo mismo. Nadie pensó que los mundos más antiguos del espacio pudieran ser fuente de peligro para la humanidad. Sólo pensamos en ellos para desechar la idea de que pudieran albergar vida. Es extraño recordar los hábitos mentales de aquellos días. Cuando mucho, los hombres se imaginaban que en Marte vivían otros hombres, quizá inferiores a ellos y dispuestos a recibir emisarios terrestres. Pero a través de las enormes distancias espaciales, unas mentes que son a las nuestras como las nuestras a las de las bestias, unos intelectos vastos, fríos y crueles, miraban a la Tierra con envidia, y, lenta pero inexorablemente, fraguaron planes contra nosotros. Entonces, a principios del siglo XX, se produjo la gran revelación”.

H. G. Wells
La guerra de los mundos
(18XX)

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