Caperucita Roja camina por el bosque […] Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares.
—Extracto de Caperucita y el Lobo machista, artículo de Arturo Pérez-Reverte. No tiene desperdicio. (via ardon)