Demasiados cambios
Nos gusta avanzar, mejorar y estar a la última, pero últimamente hay una sensación de que son demasiados cambios los que hay. Voy a volver a invocar a un ataque de nostalgia.
Desde que vi El Rey León en un antiguo cine de mi ciudad, he ido al cine con regularidad. Cortinas rojas, sillones grandes, sonido bueno y pantalla grande. Como siempre, un cine de toda la vida, como al que fueron nuestros padres y nuestros abuelos. Y en casa lo mismo pero más pequeño. Ahora tenemos 3D hasta en los móviles. Gafas por aquí y gafas por allí. Ofrecerlo como opción me parece bien, pero me temo que vamos a tener que ponernos gafas dentro de poco por obligación. Tanto en el cine como en casa.
Cuando te montabas en un coche cuando eras pequeño, y te ponía tras el volante, ya soñabas con tener uno. Cuando te dejaban arrancarlo, y escuchabas ese ruido, era un momento mágico, querías llegar a la montaña más alta, o aparcar a pié de playa algún día con tu propio coche. Cuando la aguja llega a la zona roja, y se enciende el testigo, hay que ir a la gasolinera, ponerse un guante de plástico, y echar gasolina. Y ese olor se siente a menudo, y aunque no nos gusta que llegue el momento porque hay que rascarse el bolsillo, si que nos gusta volver a oler a gasolina de toda la vida, como siempre se ha hecho. Como lo hicieron nuestros padres, y nuestros abuelos. Ahora nos venderán coches que no hacen ruido, que no vibran, que no se sienten, y se enchufan como la tostadora, y dejaremos de oler a menudo a gasolina de toda la vida. (Y estoy de acuerdo con que hay que cuidar el planeta, pero me temo que sólo lo van a hacer unos cuantos).
A los que somos de una quinta nos ha tocado la época de los cambios. Todo lo que queríamos cuando éramos pequeños, y que esperábamos tener algún día, igual ya no lo tendremos tal y como lo conocíamos, nos lo van a cambiar antes de que lo consigamos.
También puede que lo hayamos conseguido y ahora nos lo cambien todo, quedando todo obsoleto, antiguo, de otra época, pero también quizás sin la magia de antes. Y será la edad, será que estoy chapado a la antigua, pero empiezo a quedarme con lo de siempre, lo de toda la vida, que ir a la última con tantos cambios.