Blanco al fin
Sólo la muerte puede poner de acuerdo las agendas mediáticas de todo el planeta. Para que ese fenómeno se produzca se necesita un elevado número de cadáveres. El sábado, sin embargo, bastó con uno solo. Era, eso sí, el de un rey.
Sólo la muerte puede poner de acuerdo las agendas mediáticas de todo el planeta. Para que ese fenómeno se produzca se necesita un elevado número de cadáveres. El sábado, sin embargo, bastó con uno solo. Era, eso sí, el de un rey.