Pedro Moreno

Documentando mi visita al planeta tierra desde 1979

Quantum of Solace

Llegó el día y ya tenemos otra entrega de James Bond, quizás no tan a la altura de Casino Royale, pero una muy buena entrega sin duda.

Desde luego con todas las que llevan lo primero es pararse a pensar de dónde sacan tantos argumentos para seguir la historia, y aunque parezca mentira, los siguen teniendo buenos.

En esta ocasión tampoco es que sea algo original, que te haga pensar mucho o llevarte las manos a la cabeza. Es un malo malísimo al que hay que matar, pero quizás la gracia de esta película (y creo que de la anterior), es el como se desarrolla toda la trama.

Es ver a un James Bond que solo busca venganza, que no se mueve de la forma fría que siempre hacía, que se ve cuestionado y perseguido por su propia organización y un Bond que tiene que pedir ayuda a los pocos amigos que le quedan, algo que no había visto hasta ahora en ninguna de las entregas (de algunas hace mucho, así que igual me equivoco).

La película tiene acción, persecuciones, explosiones, disparos y algo que me resulta curioso desde que encarna el papel Daniel Craig, mucha lucha cuerpo a cuerpo, y es de agradecer la verdad.

Tiene escenas realmente buenas, como la persecución nada más empezar la película, o la lucha en la torre de la iglesia con las cuerdas. Y definitivamente, James Bond ha aprendido a saltar entre los edificios y brincar de aquel hombre de color del comienzo de Casino Royale, si hasta parece un Yamakasi.

Y por supuesto la imagen de la entrada tiene su por qué, y es que lo mejor de la película recae en la relación de Bond y su jefa M, en la que ella demuestra su confianza en él incluso en los peores momentos.

Al final de los créditos está el mensaje de James Bond will return, así que nada, a esperar, y esperar que no bajen el listón.

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