Wall●E
Es una obra de arte con todas las letras, si hubiera que definirla en una palabra sería entrañable. Han apuntado directo al corazón y a la conciencia con esta película y han dado de lleno. A un tema tan trillado como que nos estamos cargando el mundo le han dado ese toque que solo ellos saben, para hacer un argumento sólido y creíble y que realmente salgas del cine pensando en que demonios estamos haciendo y con el nivel de emotividad por las nubes.
Wall-E es una delicia, te enamoras de él desde el primer fotograma, se te mete dentro, hasta el fondo del corazón y hace que te salga esa sonrisita como cuando ves a un niño pequeño hacer monerías, consiguiendo además que no empalague y que llegue a ser demasiado meloso. Parece mucho más humano que muchos actores de carne y hueso, desborda amor, ternura y generosidad, Y te hace llorar, no solo a mí desde luego, en la sala se respiraba ese aire húmedo a lágrimas, la gente con el alma encogida y el labio temblón.
El niño que llevamos dentro sale a flor de piel cuanto más avanza la película, disfruta, ríe y llora cuando hace falta, y pocas películas consiguen ya trasmitir esas sensaciones. Consiguen que ni pienses en que es una película de animación, no te fijas en que bien está hecho esto o lo otro, es tan profundo lo que estás viendo que lo demás pasa inadvertido.
Las expectativas eran grandes, pero es que la película es enorme, una preciosidad. Me va a durar días la ternura y la sonrisa de oreja a oreja.