Cloverfield
Me niego a llamarla por su traducción al español, tampoco es tan complicado su nombre original y desde luego suena mucho mejor Cloverfield que Monstruoso.
La película se define fácilmente:
Angustiosa, estresante, inquietante, monstruosa, aterradora y toda clase de sinónimos que se encuentren.
Desde que empieza la movida se te hace un nudo en el estómago que hace que tengas ganas de que termine de una vez esa agonía. Es de las películas en las que más me he sumergido. La grabación en una cámara tradicional (o el efecto) produce una sensación de realismo mayor, como si estuvieras viéndolo con tus propios ojos, o fueras tu el que lleva la cámara.
Tiene momentos realmente buenos, de esos que tiene el buen cine. Te llegas a sentir abrumado por la situación, te desborda.
Sin duda no solo es diferente por el estilo de grabación, destaca también el escaso argumento que se desarrolla de manera invisible trás la angustia del momento por ejemplo, y que nos hace plantearnos al salir multitud de incógnitas que no han sido resueltas. J.J. Abrams desde luego sabe como hacer las cosas bien, o al menos, interesantes.
Eso sí, no es recomendable comer justo antes de entrar a verla, no tanto por la sangre, que la hay, si no porque la comida no baje con la tensión.