Pedro Moreno

Documentando mi visita al planeta tierra desde 1979

El camping del terror

Espero que nadie lo descubra, que no tengan la oportunidad de vivirlo, que vivan en la ignorancia de que tal lugar existe. De día una cosa, y de noche otra.

Es fácil imaginarlo pero dificil vivirlo. Una habitación con olor a perro mojado, queso y orina, no acierto en que proporción. Una máquina de latas de refresco y patatas, y otra de agua sucia que llaman café, en la que introducen por debajo todo tipo de comida traida de casa para que se mantenga fría. Calendarios de figuras religiosas, fotos de familiares decorando las paredes, dos servicios con ropa tendida de pared a pared, mantas, cepillo de dientes, y butacones desperdigados por todas partes a modo de camas improvisadas, formando en conjunto el peor camping improvisado imaginable. Y una mujer que parece un hombre, o un hombre que parece una mujer, es la encargada de las persianas, la dueńa del interruptor de la luz y la que sabe a que temperatura queremos estar. Un lugar para olvidar, la sala de espera de la UCI.

The Street Aesthetic of New York City (de Christian Andersen)

Hospital

Un hospital es para algunas personas una tortura, un lugar al que mejor no acercarse, y para otros es su casa, su hogar.

En un hospital hay personas que ven a sus hijos tras las ventanas, mientras el abuelo agita la mano saludando con la sonrisa mas grande que puede sostener. Hay gente que en lugar de pagar una tele de cable y verla en un plasma del tamaño de una sábana, paga por horas una cajita que le amarra lo justo al mundo real con más nieve que Sierra Nevada. Y hay niños que en lugar de en un colegio, parece que esten en una sala de espera sin fecha alguna esperando algo que no quieren o que no saben que llegará

eBay y yo

Bien, seguro que algo hago mal, porque no es normal. O eBay es el cajón donde metemos todas las cosas por ordenar que nunca ordenamos, o está diseñado al revés de lo que para mí es un sitio donde encontrar algo para comprar.

He puesto ebay.es. La versión española de eBay doy por hecho, con lo que le estoy diciendo que estoy en España, debajo de Francia y encima de África. España. Pongo en el buscador “imac 24”. Por que aunque no tengo un euro, me gusta ver que ordenador no puedo comprarme. Un iMac. De 24”. O mira, un iMac me vale, omite el 24, cómetelo, mételo en un volcán y que arda en ardiente magma hasta el fin de los días. Pero busca un iMac en España.

Pero espera, voy a ser bueno. A la izquierda, voy a decirle que busque en la categoría Apple Macintosh. Ahora sí que sí, si es más fácil, lo busco yo. Saco la guía telefónica y llamo casa por casa a ver quien vende uno. Buscar.

Los resultados son estos. 19 de 25 artículos son piezas, memorias, placas y demás guarradas. No por favor, uno entero. Me quedan 6 artículos. Tres son en Alemania. No gracias. Otros dos en Gran Bretaña. Eh no. ¿España hola?

Un ordenador. Uno, en España, la que está encima de África. El anuncio en un recuadro azul para que se vea bien, que destaque. No hace falta hijo, si es que no hay más donde elegir. O ese o ese. Me apunto al artículo para estar atento a una puja que se me olvidará o se me habrán pasado las ganas de ver ordenadores que no puedo, ni me ponen facilidades para comprar. Gracias y tenga su bofetada internaútica.

Perdona

Perdona, ¿es por aquí para ir a la universidad?. Coche de hace veinte años, con veinte abolladuras y veinte vueltas al mundo. Hombre con barba recién afeitada, de esas que sólo lo hacen para ocasiones especiales, bigote, boina, camisa de botones. Piel castigada por años de sol. Asoma la cabeza por la ventanilla y me pregunta como el que busca la puerta al cielo. En el asiento del acompañante, veinte años de escasa experiencia. Manos de albañil y cara de granjero. Raya al lado y camisa de botones. Mirando los edificios como el que mira a un fantasma.

- Llevo a mi hijo a la universidad. Se va a apuntar. Mi hijo, a la universidad.

Las lágrimas casi se le escapaban de los ojos. Las mías lo hicieron.