Pedro Moreno

Documentando mi visita al planeta tierra desde 1979
A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.

—Pérez Reverte - Amor Gay (via milleiro)

XP desaparecerá del todo en Octubre

Vivir con miedo

Ultimamente noto en la gente con la que hablo una especie de “miedo”. Un miedo que no muestran pero que cuando ahondas un poco sale a flote, mostrando su cara más amarga. Cada uno vive con un miedo, o con varios. Unos temen a las multas, que si como hay huelga o están protestando te van a multar hasta por meterme el dedo meñique en la nariz en un semáforo, y pagues por mililitro o gramo extraído.

Otros temen porque ya no saben si bajarse películas, o música, o si pueden poner la radio del coche fuerte no vaya a ser que por cosas del infortunio, la escuche el del coche de al lado, y que ciertos señores de traje te hagan comerte uno a uno los discos. También temen que al grabar el bautizo de su sobrino, vengan y les cobren por cada sonrisa filmada en el video, o por cada foto que le pasen a su primo que vive a veinte kilómetros.

Otros tienen miedo a tras un almuerzo, en pleno mes de junio, a treinta y cinco grados a la sombra, meciendo el flequillo bajo un ventilador, descansando en plena faena hormigonera con los bajos llenos de mezcla, encender un cigarrillo mientras se toman un café cortado para echar el resto de la tarde. No vaya a ser que el local tenga mas de cuatro losas por cuatro losas y haya alguien vigilando tras la máquina expendedora de bolitas de chicle gigantes, y les salga la cuenta en negativo al terminar la jornada.

O temen salir a la calle en determinadas horas, aquellas en las que chavales con menos de la veintena de años, llevan bajo el pié el gatillo de cientos de caballos desbocados galopando esquina tras esquina, buscando lo que todo el mundo nunca espera encuentren a pesar de todo. Mientras que un hombre mayor, que para dar un paseo a su señora en motocicleta por la sierra de su pueblo, tiene que pasar tres exámenes, pagar más que el otro, y limitar la potencia de su pony de recreo.

También he escuchado que tienen miedo a que sus hijos tengan que hipotecar sus vidas, y las de sus nietos, para pagar un piso de paredes juntas y finas como el papel, mientras ellos pagaron hace tiempo su casa, en la que pueden merendar en el jardín al caer la tarde.

Y sobre todo temen a lo que venga mañana, o al mes que viene, temen a la incertidumbre, a la inseguridad, a verse en un mundo que cambia sin orden ni sentido, y temen porque aunque pensemos que no va a peor, parece que va.

Numero de feeds sin leer en Google Reader en una extensión para Safari 5

alejandrojl:

Desde que se presento Safari 5 empece a sentir la necesidad de crear una extensión para Safari 5. Pero no se me ocurría algo que pudiera aportar hasta que describir la extensión de Gmail Checker creada por Victor Andree

Con lo cual acabo de termina de crear Greader Notification. Una extensión que te avisara del numero de feeds que tienes sin leer en tu cuenta de Google Reader.


Greader Notification

Puede llegar a ser un poco agobiante ver ese número crecer cada segundo y que no hay manera de dejarlo a cero, pero es útil si no tenemos demasiados feeds y solemos leerlos todos, sabiendo siempre cuando hay nuevo contenido que leer.

Caperucita Roja camina por el bosque […] Va a casa de su abuelita, que vive sola desde que su marido, el abuelito, le dio una colleja a Caperucita porque no se bebía el colacao, ésta lo denunció por maltrato infantil, y la Guardia Civil se llevó al viejo al penal de El Puerto de Santa María, donde en espera de juicio paga su culpa sodomizado en las duchas, un día sí y otro no, por robustos albanokosovares.

—Extracto de Caperucita y el Lobo machista, artículo de Arturo Pérez-Reverte. No tiene desperdicio. (via ardon)

Nuestras dos breves teorías sobre el final de LOST

Teoría 1: Todos se montaron en el avión, se estrellaron en la isla, algunos mueren allí y otros fuera de ella. Entonces todo lo que se ve sobre la vida de ellos como si no se hubiese estrellado el avión es falso, son espíritus, están muertos. Y lo que Desmond hace es reunirlos a todos para que se den cuenta de que han muerto y que se vayan al cielo felices y como ellos estaban en la isla. Si el hombre de negro no hubiese muerto, hubiesen ido al infierno, pero como murió, fueron al cielo. Lo que se ve en la linea X, cuando están muertos, es la vida como a ellos les hubiese gustado, sin sus problemas.

Teoría 2: La linea de antes de estrellarse en la isla y la que vemos después como si no se hubiesen estrellado es la misma, se unen, pero el suceso de la isla ocurrió realmente, ellos lo vivieron de alguna manera. Es un sitio al que fueron para arreglarlo todo, para que la isla les diera lo que necesitaban, y así poder seguir adelante. Pero no son conscientes de ellos, o al menos no todos, con lo que Desmond los reúne para hacérselo ver y que recuerden ese paso por la isla. Por lo tanto ellos murieron de alguna forma, sus problemas, su anteriores vidas, pero siguen vivos tras el suceso y continúan sus vidas aunque no lo veremos. Cuando salen de la isla y vuelven es porque aún no estaban listos, y vieron, como le pasó claro a Jack que tenían que seguir en la isla hasta encontrar lo que buscaban.